El edadismo afecta especialmente a las personas mayores, pero no es un fenómeno exclusivo.
También impacta en personas jóvenes y puede intensificarse cuando se cruza con otras realidades, como la diversidad funcional, la identidad o expresión de género, u otras formas de discriminación.
Reconocer esta intersección es clave para construir miradas más justas, inclusivas y conscientes.
Cuando confundimos edad con prejuicios, cerramos puertas.
Cuando soltamos las etiquetas, se abren posibilidades, vínculos y bienestar.
Cada etapa de la vida suma: experiencia, aprendizaje, flexibilidad, creatividad y nuevas formas de aportar.
Las edades no compiten entre sí, se acompañan y se enriquecen mutuamente.
Soltar las etiquetas no es solo un gesto simbólico.
Es una apuesta real por el cuidado de la salud mental, individual y colectiva.
Por todo ello, el Área de Psicología de la Intervención Social y el Grupo de Trabajo de Psicogerontología y Personas Mayores del COP Las Palmas impulsa esta iniciativa de sensibilización y educación social bajo el lema “EDAD SIN ETIQUETAS”, con el objetivo de:
La edad pasa.
El edadismo pesa.
Cambiar la mirada es una oportunidad.
El edadismo está más cerca de lo que creemos.
No siempre se nota.
No siempre se dice en voz alta.
Pero se cuela en frases, decisiones y silencios.
“Es normal a tu edad”
“Son cosas de la edad”
“Con los años es lo que hay”
“No merece la pena intervenir”
Efecto real: se normaliza el malestar y se limita el cuidado.
“Eso ya no es para tu edad”
“Cuidado, no te vayas a lesionar”
“Déjalo, que hay gente más joven”
“Ya has hecho bastante”
Mensaje implícito: el cuerpo tiene fecha de caducidad.
“A tu edad ya no deberías cambiar de pareja”
“Eso es cosa de jóvenes, mejor céntrate en la familia”
“No te va a aceptar nadie ahora”
“Para hacer amigos ya eres mayor”
Efecto real: se limita la libertad de relacionarse, de explorar nuevas amistades, romances o círculos sociales, y se refuerza la idea de que la vida “social activa” tiene fecha de caducidad.
“Buscamos un perfil joven y dinámico”
“Para este puesto queremos alguien con proyección”
“No tienes experiencia suficiente”
“Tienes demasiada experiencia”
Traducción invisible: la edad se convierte en filtro, no la capacidad.
“Ya no estás para eso”
“A tu edad mejor algo discreto”
“Eso es para gente joven”
“Con los años hay que cuidarse más”
Efecto real: se limita la expresión, se reduce el deseo y se estrecha la libertad de mostrarse.
“Eso es demasiado complicado para ti”
“Mejor que lo haga alguien más joven, que domina estas cosas”
“Las redes sociales no son para tu edad”
“No entiendes de apps ni de gadgets”
Efecto real: se asume que la edad determina la habilidad tecnológica, limitando la participación en herramientas digitales, redes sociales, formación online y nuevas oportunidades laborales o personales.
Es cómo acabas mirándote.
Cambia la edad por la capacidad en tu lenguaje.
Cuestiona frases “de toda la vida”.
Pregunta antes de asumir.
No decidas por otra persona “por su bien”.
Valora trayectorias, no fechas.
Promueve equipos intergeneracionales.
Revisa procesos de selección y promoción.
Visibiliza referentes diversos (sin idealizar).
No es un test.
No es un examen.
Es una pausa para mirarte por dentro.
Mira cada escena unos segundos.
Y responde solo una cosa:
¿Qué es lo primero que piensas, sin filtro?
Una persona del equipo propone una idea nueva en una reunión.
Lo primero que te cruza por la cabeza es...
Alguien comenta que lleva días con dolor o cansancio.
Tu reacción interna más automática es...
Una persona joven asume una tarea importante en un proyecto.
Lo primero que te pasa por la cabeza es...
Ves a una persona entrenando con intensidad.
Lo que te viene sin pensar es...
Una persona joven propone un cambio o cuestiona cómo se hacen las cosas.
Tu reacción interna es...
Alguien se atasca usando una app o una herramienta digital.
Tu pensamiento automático es...
Una persona joven expresa malestar, estrés o cansancio.
Lo primero que aparece es...
Una persona decide formarse o reinventarse profesionalmente.
Lo primero que aparece es...
Hay que proponerle un cambio importante a alguien.
Antes de preguntarle, piensas...
Hay que confiar una decisión o responsabilidad a alguien joven.
Tu pensamiento inicial es...
Alguien se apunta a un plan donde hay personas de distintas edades.
Tu reacción interna es...
Una persona joven quiere decidir algo importante (mudarse, emprender, tener su propia familia, cambiar de rumbo...).
Piensas automáticamente...
Hay que elegir a alguien para una responsabilidad.
Tu primer criterio mental es...
Estás hablando de alguien y describes lo que hace.
Te sorprendes pensando...
Piensas en tu propio futuro.
La frase que aparece es...
Si la mayoría de tus respuestas son del bloque A, no pasa nada.
Eso no habla de quién eres, sino de lo que te enseñaron.
Si estas corresponden al bloque B, estás justo en el lugar donde empieza el cambio.
Y si la mayoría son del bloque C, ojo, no te duermas: el edadismo también se cuela cuando no miramos.
La edad no limita.
Las creencias, sí.
Reprogramar la mirada empieza hoy.
NO HAY PUNTUACIÓN, HAY CONSCIENCIA.
Si quieres seguir profundizando, te invitamos a acceder a la píldora formativa Edad sin etiquetas.
¡VAMOS ALLÁ!Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez
Día Internacional de las Personas Mayores
Día de Concienciación y Sensibilización sobre el Edadismo
Día Mundial de la Salud Mental
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